Historia del club

En los comienzos de la década del cuarenta, un grupo de jóvenes de 15 a 16 años, a quienes les gustaba mucho el fútbol, eran dirigidos por otro joven de 18 años, José María Urralburu convertido ya en delegado y 1er. Director Técnico. Con estos jóvenes, nació la 5ta. División de fútbol, su nombre era “25 de Mayo” y su camiseta llevaba los colores celeste y amarillo, siendo estos los colores representativos de Vicente López.

Practicaban en algunos de los tantos terrenos baldíos que existían en aquella época en Florida y Olivos, lindando con las vías del Ferrocarril Bartolomé Mitre, y en poco tiempo fueron reconocidos en el barrio por su juego vistoso, su voluntad y su franco compañerismo. Cada vez era mayor la cantidad de vecinos que los seguían, y estos oían a Urralburu decir: “Hay que formar un Club, así no podemos seguir”.

Las primeras reuniones para concretar la fundación de nuestra Institución, se efectuaron en el domicilio del mencionado Director Técnico,  en la calle Francia, otras en el sótano del viejo almacén de “La Cueva”, ubicado en la esquina de Italia y Chacabuco, luego se alquilaba en forma provisoria, una habitación a la familia Gatti, en su casa de Francia 1924, posteriormente lo hicieron en la actual  sede de la Cámara de Comercio, sita en Avda. Maipú 1536 de la localidad de Florida, que les fuera cedida gentilmente en aquella oportunidad.

En este último domicilio, se constituye e inaugura el “Club 25 de Mayo”, donde se labrara el Acta Nro. 1: “En la ciudad de Vicente López a los tres días del mes de Abril del año mil novecientos cuarenta y dos, se reunieron los señores abajo firmantes a efectos de constituir una institución, con el fin de estimular las actividades deportivas y culturales y estrechar vínculos entre los asociados que la formen….. Asimismo, se adoptaran como distintivos los colores celeste y amarillo”.

En dicha reunión,  se formó la primera Comisión Directiva, para la organización de la entidad, quedando constituida de la siguiente manera: Presidente: José A. Díaz, Vice Pte.: Adolfo Martínez, Secretario: José María Urralburu, Tesorero: Celestino Matero, Vocales: Alberto Barreto, Oscar Verini y Manuel Fernández.

Más tarde, se instalan en su primera sede fija, en la calle Francia 1864, donde comenzaron una intensa actividad Social, Cultural, Familiar y Comunitaria. En lo cultural, nació allí nuestra Biblioteca “Arandú”. Al obtener su personería jurídica, fue necesario ponerle el nombre de un prócer de nuestra independencia, y así obtuvo el nombre de: “Vicente López” ”Ex Arandú”

Transitaba el año 1945, y ante algunas ofertas para una nueva sede, se optó por adquirir dos terrenos sobre la calle Caseros esquina Olaguer y Feliú, propiedad del  socio Luís Murillo. Era una oferta incomparable, un sitio con grandes comodidades y contando además con varias situaciones ventajosas, nació nuestra Sede fija y propia. A lo largo del tiempo, se le efectuarían varias modificaciones y mejoras, conforme a las necesidades y posibilidades.

Cabe mencionar que en el transcurso de este tiempo tan significativo para nuestro Club, el mismo estaba presidido por los Señores Felipe Castro y Joaquín Méndez, como Secretario el Sr. Juan O. Cavarra, y tantos otros grandes colaboradores.


Nace entonces la bandera de nuestro Club, por supuesto con los colores celeste y amarillo (representativos de Vicente López y del Equipo de Fútbol).  Nuestra primer bandera, habría sido donada por la Señora Gilda Glinelli de Valdes, nuestra "abuela del Club", a quien se la recuerda con un gran cariño.

En el año 1955, se compra un terreno lindero ubicado sobre la Avda. Florida. Durante la Presidencia del Dr. Cavarra (1956-1957) sobre planos aprobados se construye y amplía allí nuestro Club, logro obtenido con el esfuerzo y donaciones de socios y colaboradores,  quienes trabajaron para engrandecer a la Institución. Algunos de ellos son:  Víctor Drasal, Armando Alberico, Manuel Castro, Villalonga, Máximo Kodalle, Ángel Montoya,  Clemente González, Carlos Nocera. Y las familias: Videla, Valdez, Villalonga, Martínez, Cavarra, Drasal, Castro, Montoya y muchas más.

Desde esa fecha, nuestra institución continuó creciendo, en lo institucional, en lo social y en lo deportivo. Se concretaron obras de real valía, como por ejemplo una pileta de natación que fue y sigue siendo un ejemplo, se  adquirieron propiedades en las cercanías de la institución que fueron  utilizados, en principio para practicar paddle, luego como cancha de fútbol infantil y espectáculos varios. Esto fue posible por varias razones coincidentes: la buena labor de las autoridades que conducían la institución y la ayuda externa, en este caso del Municipio, que realizó las obras del techado de todo el predio.

Posteriormente, el Club entró en un período de decadencia que lo llevó no solo a perder un lote de su propiedad y el tinglado que lo cubría, sino a estar al borde de su disolución. Por estas razones se realizó una convocatoria de personas que se encontraban por diversos motivos alejadas del Club y que comenzaron a trabajar para intentar salvar a la institución, no solo por lo que la misma significaba en lo personal y emocional para muchos de los que iniciaban la patriada, sino porque era una mas de las instituciones de bien publico y social que se iban a perder.

A partir de ese momento, año 2001, con mucho esfuerzo y la buena voluntad de vecinos, socios, amigos y solidarias instituciones se comenzó con la tarea de recuperación de la institución. Fue posible pagar deudas pendientes, juicios, afip, sindicatos, obra social, proveedores, profesionales, etc, etc. Posteriormente comenzó la tarea de recuperación de la parte social y edilicia, que se encontraba en la misma situación que el Club. En estos puntos también se obtuvieron muy buenos resultados, ya que se pudieron concretar varios objetivos, no solo en la parte estética, que era un objetivo a mediano plazo, sino en lo que mas urgía, que era la seguridad. Se logró realizar toda la instalación eléctrica del Club, con sus respectivos  seguros, se pudo cambiar todo el techo del salón principal que también ofrecía riesgos, se cambiaron puertas de acceso y salidas, se colocó membrana en todos los techos, y como corolario, se logró la habilitación de la institución para realizar todo tipo de espectáculos. En cuanto a la parte estética se repintó toda la institución, interna y externamente, y se incorporaron actividades que no eran comunes ni habituales como: Gimnasia Artística, Yoga, Ajedrez, Pilates, Tenis de Mesa y la rehabilitación de la Biblioteca como Biblioteca Publica.

Al día de la fecha nuestra institución a pagado todas las deudas pendientes, no tiene compromisos contraídos a futuro y paga todo lo que corresponde en tiempo y forma. El único compromiso a futuro es que quienes continúen con la conducción de la misma la encuentren en continuo desarrollo y que ésto les permita incrementar aún más sus actividades, en beneficio de la institución y para un mayor bienestar de sus asociados, vecinos y zona de influencia.